• 09/01/2008

    Teologia Índia na Igreja – Artigo de Eleazar López Hernández


    Eleazar López Hernández[1]


    Centro nacional de ayuda a las misiones indígenas.



     

    Texto completo em word.

     

    Introducción


    Toda teología, cristiana o no, asume como tarea primordial hablar de la experiencia de Dios que tenemos las personas y las comunidades creyentes; así damos razón de la esperanza trascendente que anima nuestra vida en medio de los trajines del tiempo y del espacio en que nos movemos. La teología no nace del conocimiento frío y abstracto de una realidad objetivada, que se halla frente a nosotros, sino de un contacto personal y cercano con Dios, que nos llena y nos envuelve con su ser y con su actuar.  Hablar de teología como ciencia no es para señalar que ella resulta de una medición rigurosamente aséptica de las cualidades de Dios mirado en sí mismo, sino que es fruto de ese abrazo vivificante del amor divino; es resultado de haber experimentado y saboreado la ternura y misericordia del Creador o Formador de todos, del Salvador del mundo. Por eso no se puede hablar de Dios, si antes no se ha hablado con Dios descubierto en la vida.


    La teología, por ser palabra que intenta explicar el encuentro entre la inmensidad divina y la finitud humana, es siempre una aproximación limitada por nosotros hacia Aquel en quien vivimos, nos movemos y existimos (cf. Hch 17,28); Quien está a la izquierda y a la derecha, atrás y adelante, abajo y arriba de nosotros; El Que está cerca y junto, y que habita en nuestro corazón; Ese Ser que lo rebasa todo. Es una tarea casi imposible comunicar a los demás el misterio de Dios que disfrutamos. Por eso, porque la teología se empeña en algo que no cabe en ninguna de las categorías del conocimiento humano, ella tiene necesidad de ir más allá del lenguaje discursivo que se preocupa por elaborar ideas claras y distintas, para lanzarse a navegar por el lenguaje simbólico y la analogía en orden a darse a entender, aplicando a Dios las mejores metáforas de la experiencia humana.


    En el esquema cristiano, reconocemos que Dios, siendo absolutamente trascendente, se comunica y nos salva, saliendo al encuentro de nuestras limitaciones y utilizando las mediaciones que están a nuestro alcance, hasta el grado de enviar a su Hijo que se mete totalmente en nuestra realidad humana y aparece enteramente semejante a nosotros, menos en el pecado. La teología cristiana supone necesariamente un don sobrenatural que subsana nuestras deficiencias naturales para comprender la revelación plena de Dios en Jesucristo.


    En ese sentido lo que llamamos Teología india es la vivencia, celebración y comunicación de la experiencia de Dios que acompañó a nuestros antepasados en su largo proceso de nomadismo, de sedentarización y de altas civilizaciones y culturas; es la sabiduría que ayudó a nuestros abuelos a mantener la resistencia y la  identidad propia en el contexto de la conquista y colonización europeas; y es también la perspectiva religiosa que orienta y da sentido trascendente a nuestra lucha actual por ganarnos el lugar que nos merecemos en la historia y en la Iglesia.


    La Teología india no es de ahora, sino que ya lleva un largo andar de siglos y milenios, pero es tan nueva y actual para las comunidades indígenas porque sigue respondiendo a sus necesidades de hoy. No es fruto de coyunturas porque nace y echa raíces en el terreno mismo de la existencia indígena, pero se ajusta a las coyunturas del momento asumiendo sus retos y desafíos. No surge de la Institución eclesiástica porque es anterior a ella y es teología popular, pero se mueve y se acondiciona dentro de los espacios eclesiales, en donde le permiten reproducirse. No es de libros porque se apoya en la tradición oral de las sabias y sabios de los pueblos, pero está aprendiendo a expresarse también en la escritura y lógica de libros. Germina y florece en los cerros, pero también la podemos llevar a las ágoras y plazas de las ciudades. La Teología india es singular porque los pueblos de este continente nos hemos hermanado en la unidad de nuestra herencia milenaria, en la unidad del dolor provocado por los  500 años, y en la unidad de nuestras luchas actuales por la liberación; pero la Teología india sigue siendo plural pues adquiere muchos rostros concretos según el contexto económico, social, cultural y religioso de cada comunidad y de cada momento.


    La Teología india, aunque siempre ha existido, no siempre ha sido considerada en su justo valor, a veces ni siquiera por los mismos indios. En 1990 ella resurge en la Iglesia sacudiéndose los polvos del camino o de los rincones de la casa donde se la había relegado; y a partir de entonces ha hecho un rápido recorrido que la ha llevado a ser tema de interés creciente en asambleas, congresos, simposios, conferencias episcopales y eclesiales. Ya en Santo Domingo (1992) se habló de ella indirectamente, pues la Iglesia se comprometió con los pueblos indígenas a “acompañar su reflexión teológica, respetando sus formas culturales que les ayudan a dar razón de su fe y esperanza“.[1]


    Pero ahora en Aparecida (2007), aunque no se logró poner el término “Teología india” en el documento oficial, por razones que no son de fondo sino de forma, ella fue materia explícita de muchos debates. De modo que estamos en un nuevo momento para la Teología india; momento cargado de promesas y esperanzas, pero también marcado todavía por temores e incertidumbres, que vale la pena analizar para vislumbrar el futuro que le espera a esta teología dentro o fuera de la Iglesia.


    Aparecida y la Teología india


    Aunque hay que reconocer que en la Iglesia ningún documento del Magisterio pontificio o episcopal es en verdad punto de partida de nuevos procesos eclesiales, porque cada documento sólo refleja el consenso logrado hasta el momento y su pretensión es  reforzar o matizar lo que las bases eclesiales ya están llevando a cabo, Aparecida manifiesta sin embargo, a  mi parecer, un momento kairótico al interior de nuestra Iglesia que puede ser el inicio de una nueva etapa eclesial sobre todo en lo que se refiere a la causa indígena. Varios son los indicadores de ese nuevo momento, y los indígenas, sin pretenderlo, hemos llegado a ser un punto importante de referencia. El papel que jugamos antes, durante y ahora después de Aparecida dan cuenta de esta nueva relación intraeclesial que se construye.


    Aparecida es el reflejo de lo que somos y de lo que queremos ser como Iglesia latinoamericana. Y, en ese sentido, aunque era sólo reunión episcopal, finalmente fue como una cancha de juego donde interactuamos los diversos grupos de fieles cristianos que formamos la Iglesia en América latina. Cada uno jugó impulsando la estrategia que creía más adecuada y logró lo que pretendía en la medida que supo moverse dentro de la cancha y con las reglas del juego, tomando en cuenta también la fuerza y la estrategia de los contrarios. Ciertamente a los indígenas y a nuestros compañeros de equipo nos metieron goles, – eso no se puede negar – pero también nosotros metimos goles en Aparecida. Y eso cuenta mucho y habrá que hacer, al final del juego, una valoración seria y serena de lo que sucedió, a fin de sacar las lecciones que ese magno evento deja a nuestra Iglesia y a los pueblos indígenas del continente.


    Los indígenas en la preparación de Aparecida


    Es un hecho que a muchos miembros de nuestra Iglesia no les interesó participar en la preparación de Aparecida. El desencanto y la desesperanza que pesa sobre la sociedad en relación a la pérdida de credibilidad y de significancia de la Iglesia, influyó también para que muchos creyentes católicos no se sintieran tan animados a aportar para la expresión de palabras pastorales que de antemano veían como intrascendentes o de mínima repercusión. Los indígenas, en cambio, acudimos, como siempre, a todos los espacios y mecanismos de consulta que los pastores dispusieron en función de Aparecida. Respondimos a las fichas y preguntas del Documento de Preparación (DP). Hicimos muchos aportes para expresar nuestra palabra, pero planteamos también observaciones críticas a la guías, a la perspectiva metodológica y a los grandes vacíos existentes en el DP. Dijimos abiertamente lo que pensábamos:


    El análisis hecho en el DP sobre la globalización neoliberal, que se impone a las mayorías, es demasiado ligth, es decir, sin posicionarse críticamente frente a los desafíos que esa globalización presenta. Hace falta un pronunciamiento profético más contundente, que desenmascare el mal encerrado en ese modelo de sociedad. .. Frente esa sociedad organizada con parámetros antienvangélicos, debemos renovar nuestra capacidad profética para anunciar la liberación de los pobres y para denunciar a los causantes de su desgracia. No podemos seguir con actitudes tibias y ambivalentes. ..En el DP se notan omisiones y ausencias importantes, que habrá que llenar con los contenidos necesarios: Aunque se mencionan los hechos históricos de la vida de la Iglesia latinoamericana, éstos no se conectan suficientemente con la historia del caminar profético y pastoral de la Iglesia latinoamericana, que ha buscado hablar y actuar desde las mayorías pobres del continente. En el DP se plantean las cosas como si no hubiera existido ese caminar eclesial latinoamericano. La Iglesia no inventa en cada momento su acción en el pueblo; ella tiene una historia que la respalda, una tradición que le da sentido, y con la que ella establece continuidad. Si olvidamos este referente de la tradición nos volvemos veletas que el viento de las coyunturas sociales hace perder el rumbo y no sirve para orientar”. [2]


    Así mismo participamos en los eventos que fueron organizados específicamente para los indígenas (sacerdotes, religiosas, laicos) con metodologías y perspectivas más acordes a nosotros. Ahí elaboramos con mayor libertad nuestro pensamiento y lo hicimos llegar a los organizadores de la V Conferencia. Por ejemplo los sacerdotes indígenas de México, reunidos en Puerto Escondido por convocación de la Comisión Episcopal para Indígenas, expresamos así nuestras preocupaciones:


    A veces, no podemos o no sabemos cómo manejar el sentido crítico de la historia de la Iglesia; pues creemos que ella es la buena en la historia, y los malos son los demás, los conquistadores. La verdad es que la Iglesia no vino en otro barco distinto, sino en el mismo barco de los conquistadores y para la misma empresa; ella fue utilizada para la implantación de la sociedad colonial. Ella realizó la conquista espiritual de los pueblos, como ideología de la conquista material. Es una verdad que no podemos negar”.


    “Reconocer la verdad histórica nos hará libres. Cuando reconozcamos lo que sucedió y nuestra responsabilidad de Iglesia en tales acontecimientos, esta verdad nos purificará y estaremos en posibilidad de un cambio de actitud, podremos bajar del barco de los poderosos y montarnos en la canoa de los pobres. Todavía la Iglesia no se baja del barco del sistema; mentalmente aún está ahí. Hoy nos hallamos de nuevo ante el problema de los grupos de poder que quieren manejar la Iglesia al servicio del sistema dominante … que abierta o solapadamente se ponen y están a favor del orden establecido y en contra de quienes tenemos opciones que nos unen a los pobres y excluidos”. ..


    “Si los misioneros se unieron a los que vinieron a someter a los indígenas a la sociedad colonial, no pudieron mostrar la verdad sobre Dios y sobre el hombre, al menos no de manera adecuada. Más aún redujeron y afearon la verdad de Dios y de humanidad que estos pueblos ya tenían. Una evangelización hecha con la espada no es verdadera evangelización. Eso lo dijo en su tiempo Fr. Bartolomé de las Casas  en su libro Del único modo de atraer a la verdadera religión”.


    Ahora se sigue actuando como hace 500 años, muchos siguen pensando que los indígenas no conocemos a Dios, ni a Jesucristo o dudan de que en verdad nos hemos convertido a la fe cristiana. Pero la verdad es que aquí ya estaba Dios presente, ya estaba el Hijo de Dios, ya estaba el Espíritu. Y no sólo en semilla, sino en árbol y con frutos, gracias a la respuesta que nuestros antepasados dieron a las mociones de Dios en su historia y en su cultura. El servicio que podía hacer la Iglesia misionera era explicitar y ampliar esa presencia de Dios para posibilitar la comunión, la catolicidad de los indígenas en un pueblo de Dios, hecho de muchos pueblos; pero eso no lo hizo la Iglesia.”


    “Si hoy se aplasta la voz y el aporte indígena, los pueblos pierden, pero también la Iglesia pierde la oportunidad histórica de cambiar las cosas”…


    “Los indígenas somos pueblos profundamente religiosos y tenemos mucho que aportar a la Iglesia y, con ella, aportar a esta sociedad que ha perdido su sentido religioso. Nuestra perspectiva religiosa coincide maravillosamente con el planteamiento de NS Jesucristo, porque es integral, es antisistémico y sueña que “otro mundo es posible”. La Iglesia ganará mucho si se abre e incorpora decididamente a los indígenas en su seno. Este es el momento de superar definitivamente la queja de Juan Diego ante la Tonantzin Guadalupe: “Me mandas a un lugar donde no ando y no paro”, implementando una inclusión no sólo de los individuos indígenas tomados de una manera aislada, sino de los pueblos con su historia, con sus organizaciones, sus culturas y experiencia religiosa; con su teología y ministerialidad autóctona”.[3]


    Con los responsables de la Pastoral indígena latinoamericana formamos un Equipo de expertos y expertas indígenas e indigenistas para que acercaran nuestra voz a quienes debatirían en Aparecida. Eso se hizo en el contexto del III Simposio latinoamericano de Teología india organizado por el CELAM en Guatemala, en octubre de 2006, sobre el tema de la Cristología indígena. Ahí se crearon condiciones nuevas de diálogo intraeclesial, y eso se expresó en el mensaje final del Simposio:


    Al término del Simposio damos gracias a Dios por los dones recibidos y por los grandes avances que hemos alcanzado. Ciertamente, en el ambiente eclesial ahora podemos mirar de manera más tranquila y confiada las legítimas diferencias teológicas, los aportes específicos de los indígenas y las preocupaciones doctrinales de los pastores de la Iglesia. Unos y otros tenemos necesidad de “dar razón de nuestra esperanza” con argumentos válidos y sobre todo con una vida consecuente”.


    “Por la experiencia tenida en el Simposio, podemos afirmar que es posible caminar juntos, unidos en la fe y en el amor de Dios, obispos, teólogos y agentes de pastoral, acompañando a las comunidades en la inculturación del Evangelio de Jesucristo, desde la vida y reflexión teológica de los pueblos indígenas. Nos alegra comprobar nuevamente que Jesucristo, sacerdote y profeta, no es un problema para los pueblos indígenas; El ha sido anunciado y asumido, El es vivido, reflexionado y celebrado por los creyentes indígenas de maneras muy variadas, según sus culturas y experiencias religiosas ancestrales. Esto nos compromete como Iglesia a mirar al Señor en los rostros de sus hijos y de sus criaturas”.[4]


    El Documento de Síntesis para Aparecida, que un Equipo especialmente designado por el CELAM confeccionó durante varias semanas, recogió todos los aportes de las Conferencias episcopales del Continente, y los condensó en un escrito en el que quedaron también las voces indígenas amalgamadas en un conjunto amplio que no satisfizo completamente a todos, pero ayudó a mostrar las líneas fundamentales del caminar y de las búsquedas de nuestras iglesias particulares.



     


    Los indígenas durante Aparecida


    En este punto conviene recordar que en Santo Domingo (1992), por celebrarse en una fecha emblemática que era el cumplimiento de los 500 años del llamado “Encuentro de dos Mundos”, hubo participación indígena en la preparación[5] y, sobre todo, en la inauguración de la IV Conferencia general del Episcopado latinoamericano mientras estaba el Papa Juan Pablo II, en que se hizo gala del folclor indígena. Pero durante los debates ya no fue tan notoria esa presencia; y, sin embargo, finalmente el mismo ambiente ayudó a meter algunos cuestionamientos y planteamientos que pedían una nueva relación de la Institución eclesiástica con los pueblos indígenas. En base a los resultados puestos en el documento final de Santo Domingo, se puede afirmar, como lo hizo Mons. Bartolomé Carrasco Briseño, Arzobispo de Oaxaca, encabezando a otros obispos de la Región Pacífico Sur, que:


    Santo Domingo pasará a la historia como la Conferencia de la Inculturación del Evangelio y de la Pastoral Indígena. Prácticamente todos los tópicos surgidos de la Pastoral Indígena fueron tocados en Santo Domingo y se puede decir que con la misma frescura de su origen en las bases, por más que algunos no hayan valorado suficientemente estos temas o que incluso hayan querido limitar su espacio”. [6]


    Lo que sucedió en Aparecida fue más allá de Santo Domingo, pues en ella la voz indígena resonó más fuertemente a través de los obispos que la llevaron y sobre todo de indígenas mismos que la impulsamos desde fuera y desde dentro de la Conferencia. Cinco de los expertos designados por el CELAM en su equipo asesor para asuntos indígenas fueron asumidos como delegados o peritos de la V Conferencia; adicionalmente episcopados de varios países como Brasil, Guatemala, Panamá, Ecuador y Bolivia designaron como sus representantes a obispos comprometidos con la causa india. De modo que la voz indígena llegó muy fortalecida a Aparecida y se había preparado para ello.


    En la inauguración el Papa Benedicto XVI alabó la obra de los primeros misioneros, al mismo tiempo que la predisposición de los indígenas al Evangelio de Cristo ya que “la sabiduría de los pueblos originarios les llevó afortunadamente a formar una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían. De allí ha nacido la rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos… Todo ello forma el gran mosaico de la religiosidad popular que es el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina, y que ella debe proteger, promover y, en lo que fuera necesario, también purificar”. [7]


    Sin embargo, dos frases del Papa en el discurso inaugural, al afirmar que: “El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña”, y al añadir: “La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado”[8], suscitaron una reacción violenta de varios líderes indígenas de todo el Continente; lo que puso en tensión a la Conferencia de Aparecida y exigió de ella clarificaciones y rectificaciones.


    La voz de esos líderes indígenas de Brasil, Chile, Perú, Guatemala, fue muy contundente y los de Ecuador la expusieron de la siguiente manera:


    “Los Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Continente de Abya Yala (América) rechazamos enérgicamente las declaraciones emitidas por el Sumo Pontífice en lo que se refiere a nuestra espiritualidad ancestral, ..


    “Si analizamos con una elemental sensibilidad humana, sin fanatismo de ninguna especie, la historia de la invasión a Abya Yala, realizada por los españoles con la complicidad de la Iglesia Católica, no podemos menos que indignarnos. Seguramente el Papa desconoce que los representantes de la Iglesia Católica de ese tiempo, con honrosas excepciones, fueron cómplices, encubridores y beneficiarios de uno de los genocidios más horrorosos que la humanidad haya podido presenciar”.


    “Más de 70 millones de muertos en campos de concentración de minas, mitas y obrajes; naciones y pueblos enteros fueron arrasados, basta ver el caso de Cuba, y para sustituir a los muertos trajeron a los pueblos negros que sufrieron desgraciada suerte; usurparon las riquezas de nuestros territorios para salvar económicamente a su sistema Feudal; las mujeres fueron cobardemente violadas y miles de niños murieron por desnutrición y enfermedades desconocidas. Todo lo hicieron bajo el presupuesto filosófico y teológico que nuestros ancestros “no tenían alma”. Junto a los asesinos de nuestros heroicos dirigentes siempre estaba un sacerdote u obispo para adoctrinar al condenado o condenada a muerte, para que se bautice antes de morir, y por supuesto a que renuncie a sus concepciones filosóficas y teológicas…”


    “Las iglesias cristianas y de manera particular la Iglesia Católica tienen una inmensa deuda con Cristo, con los pobres del mundo, y con los Pueblos y Nacionalidades Indígenas que hemos resistido a semejante barbarie. Si bien el Estado Español y el Vaticano no pueden resarcir las consecuencias del monstruoso genocidio, el Jefe de la Iglesia Católica debería al menos reconocer el error cometido, como lo hiciera su antecesor Juan Pablo II en relación con el Holocausto Nazi, y aprender de Jesús que siendo Cristo para dar su mensaje se encarnó en la cultura del pueblo hebreo con respeto, y fue coherente puesto que predicó el mensaje con su ejemplo asumiendo todas las consecuencias de ello.”[9]


    Esta voz indígena clara y fuerte incomodó terriblemente a nuestros obispos, teólogos e invitados de Aparecida, pero jugó también a favor de que se tomara más en serio la causa indígena dentro de la Iglesia. Se estaba así dando cumplimiento a la profecía hecha por Mons. Leonidas Proaño, cuando manifestó al final de su vida:


    Los indígenas “han comenzado a abrir los ojos, han comenzado a ver, han comenzado a desatar su lengua, han comenzado a recuperar su palabra, han comenzado a decirla con valentía, han comenzado a ponerse de pié, han comenzado a caminar, han comenzado a organizarse, a realizar acciones que pueden convertirse en acciones de trascendental importancia para ellos, para los países de América, para muchos países del mundo”.[10]


    También se cumplía la reflexión visionaria que Don Bartolomé Carrasco, el Tata de los indígenas de Oaxaca, hizo en ocasión de la emergencia indígena de los años noventa:


    Con estos indígenas crecidos y adultos, -que tienen conciencia, voz y organización propia-, debemos dialogar, en adelante, nuestras propuestas pastorales. No importa que, por el momento, no sean ellos el sector mayoritario de la población indígena. Ya que, querámoslo o no, ellos son ahora la conciencia crítica de los demás; de modo que tarde o temprano su voz alcanzará espacios todavía más amplios. No le tengamos miedo a este reto, pues de él saldrán ellos más crecidos en su personalidad y nuestra Iglesia se purificará haciéndose más transparente y congruente con su misión que no es colonizadora, sino evangelizadora”.[11]


    Por eso varios obispos se atrevieron en Aparecida a defender abiertamente, y en momentos a contracorriente, las propuestas indígenas y los avances alcanzados en la Iglesia en cuanto a ministerios autóctonos y Teología india. Ellos no lograron todo lo que se requería, pero mostraron hasta dónde están dispuestos a llegar por este camino en defensa de los derechos indígenas no sólo en la sociedad sino también en la Iglesia. Mons. Álvaro Ramazini, presidente de la Conferencia episcopal de Guatemala, lo expresó con las siguientes palabras, a dos días de que el Papa pronunciara su discurso inaugural:


    “Los pueblos indígenas del continente, a la par que buscan afianzarse en su identidad y reinvindicar sus derechos sufren las consecuencias  del liberalismo económico de diferentes modos. Estos pueblos con sus valores son una contribución para abrir posibilidades de un mejor futuro a la humanidad entera. Ellos en su perspectiva religiosa integral involucran a Dios en todas las realidades humanas y esperan de la Iglesia católica una actitud de amor profundo, de respeto, de valoración y reconocimiento de lo que son. Los procesos de una verdadera inculturación del evangelio y el desarrollo de una reflexión teológica desde sus realizaciones culturales concretas, en el entendido que “Cristo , siendo realmente el Logos encarnado, el amor hasta el extremo, no es ajeno a  cultura alguna” (Benedicto XVI, discurso inaugural) no son ni por asomo un intento de volver a dar vida a las religiones precolombinas, “separándolas de Cristo y de la Iglesia universal” (ibid) esperan de nosotros dedicación, responsabilidad, pero sobre todo un vivo amor pastoral”.[12]


    Este posicionamiento profético desató los nudos de la tensión provocada por el manejo antindígena que se estaba dando a las palabras pontificias de inauguración, y provocó que en las asambleas y en las comisiones de Aparecida hubiera un debate fuerte y serio sobre la realidad de los pueblos amerindios y sobre la Pastoral indígena de la Iglesia con todas sus implicaciones. El presidente de la Conferencia episcopal de Panamá también se lanzó al ruedo y fue el primero en hablar explícitamente de la Teología india en la Iglesia.


    “Por todo lo anterior, creemos que la celebración de la VCG de Aparecida debe ser un kairós que nos lleve a asumir retos y posturas concretas:”                                                                                                              
    …..
    “4) Preocupación por pobres e indígenas: la opción por los pobres, opción evangélica y, por lo tanto, irreversible e irrenunciable, sigue siendo un imperativo categórico de nuestra pastoral, desde una teología del Dios que se compadece por su pueblo y opta radicalmente en Jesús por liberarlo de todo lo que le impide ser y vivir plenamente su dignidad de hijo e hija de Dios. Hemos dicho en otras oportunidades que los indígenas son los “más pobres entre los pobres” y no hay la menor duda de ello. Sin pretender ser oportunistas, no podemos quedarnos al margen de la vida y de la lucha de los pueblos originarios del Continente por su dignidad, por su identidad, por su territorio. Y, en este campo, se hace necesario, tal como se ha venido haciendo en el CELAM con el apoyo de la santa Sede, proseguir con la reflexión de la Teología India, a fin de esclarecer, acoger y potenciar los ámbitos culturales y religiosos que sirvan para evangelizar, acogiendo las “semillas del Verbo” presentes en esos pueblos”
    .[13]


    Otro de los grandes defensores de la Teología india en Aparecida fue Mons. Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, responsable de la Pastoral indígena del CELAM y de la Conferencia del Episcopado mexicano. Él fue prácticamente el referente imprescindible para la defensa de la causa indígena y de la Teología india dentro de la V Conferencia; para ello ofreció a la Asamblea los datos estadísticos de la población indígena del continente, el diagnóstico de la realidad social y eclesial respecto a los indígenas, la emergencia actual de este sector; habló de los diálogos habidos entre las Conferencias nacionales y el CELAM sobre Teología india, señalando ante sus colegas obispos que “es creciente el consenso de considerar “teología” a la llamada “Teología India y argumentando sobre la necesidad de “escuchar sin prejuicios sus contenidos, definir sus logros, dificultades y deficiencias[14]


    Seguramente estas intervenciones fueron las que lograron en primer lugar algo realmente inesperado, que el Papa hiciera una especie de rectificación de sus primeras palabras en Aparecida, declarando el 23 de mayo en Roma:


    “Ciertamente el recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del Continente latinoamericano: no es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales. Pero la obligatoria mención de esos crímenes injustificables —por lo demás condenados ya entonces por misioneros como Bartolomé de las Casas y por teólogos como Francisco de Vitoria, de la Universidad de Salamanca— no debe impedir reconocer con gratitud la admirable obra que ha llevado a cabo la gracia divina entre esas poblaciones a lo largo de estos siglos”. [15]


     


    Un segundo logro de los defensores de los indígenas fue que desde la redacción inicial del borrador de Aparecida se pusiera el término Teología india por petición explícita de varios obispos; pero no se pudo mantener esta inclusión en el recorrido posterior del documento por una cuestión meramente de procedimiento canónico. Y es que, – según me explicó, en diálogo privado, el Cardenal Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe -, aunque en todo el proceso del diálogo intraeclesial se ha concluido que no se debe regatear el término de verdadera “teología” al pensamiento religioso indígena, la Santa Sede, que es la instancia mayor de la Iglesia, no se ha pronunciado todavía al respecto; de modo que se no procede utilizar oficialmente el término en documentos del Magisterio, en tanto Roma no haya dado esa aprobación. Lo cual no significa que se haya condenado la Teología india. Sólo hay que esperar que los tiempos se cumplan.


    Lo que los indígenas no ganamos en Aparecida


    Muchos creíamos con optimismo que Aparecida ratificaría el uso en la Iglesia de la expresión Teología india en base al consenso logrado a través del diálogo institucional que comenzó en 1999 dentro de varias Conferencias Episcopales de América latina, con el Consejo Episcopal latinoamericano, CELAM, y con miembros y expertos de la Curia Romana, donde las dudas, malos entendidos y sospechas existentes se ventilaron abiertamente y fueron discernidos con respuestas adecuadas y suficientes. Pensábamos que la limpia o purificación que las hermanas mazatecas le hicieron en la Basílica de Guadalupe al Papa Juan Pablo II en 2002 había hecho su efecto en toda la Iglesia como una especie de exorcismo que sacaría los malos espíritus que se habían metido en la Institución eclesiástica. Pero no fue así: en algunos sectores con mucho poder eclesiástico aún persisten los temores y prevenciones respecto a las implicaciones de la inculturación del Evangelio, de la Iglesia, de los ministerios sagrados, de la liturgia, de la reflexión teológica en el mundo indígena. Para ellos sigue siendo motivo de gran preocupación hablar de Iglesia autóctona, de Diaconado indígena, de Teología india, porque les suena a introducir modelos eclesiológicos extraños o a hacer planteamientos atrevidos que ponen en riesgo la integridad de la fe cristiana o la unidad eclesial. Esto es lo que muchos percibimos incluso en la Carta de suspensión de nuevas ordenaciones de Diáconos indígenas, enviada por el Cardenal Arinze a Mons. Felipe Arizmendi[16]


    Este contexto marcado por dudas, sospechas y prejuicios fue lo que puso más trabas en la discusión de los temas indígenas en Aparecida ya que, después de largos debates en las comisiones y en las asambleas de la Conferencia, donde los defensores de la causa india lograron, con argumentaciones sólidas, que la pastoral indígena, que incluía la Teología india, se fuera amacizando poco a poco, desde el principio, en la elaboración del documento, el término Teología india fue quitado en el camino. Y los 17 presidentes de Conferencias episcopales presentes en el momento de la discusión final tuvieron que firmar una solicitud expresa para que se repusiera y se debatiera explícitamente su incorporación. Lo que llevó a un hecho inédito en nuestra Iglesia. Después de escuchar la oposición del Prefecto de la Congregación para Doctrina de la Fe, que es autoridad mayor, el presidente de la Asamblea puso a votación individual el asunto y el resultado fue que 59 votos estuvieron a favor del uso del término “Teología india” dentro de la Iglesia y 63 votos se adhirieron a la negativa de usarlo oficialmente por el momento. La diferencia fue mínima y habla de un nuevo momento episcopal, que preanuncia hasta dónde pueden llegar nuestros pastores  para defender lo que ellos consideran válido y legítimo en la vida eclesial.


    La razón por la que no ganamos esta lucha la encontramos en la posición de quienes en la Iglesia no entienden o se oponen a la perspectiva indígena porque la consideran peligrosa, ideologizada o al margen de la ortodoxia cristiana. Ellos, consecuentemente, actuaron en Aparecida para bloquear o aminorar la voz indígena o de los defensores de los indígenas, haciendo aparecer fantasmas que sólo existen en las mentes medrosas y cargadas de prejuicios. Desde mucho antes de Aparecida grupos ultraconservadores, respaldados seguramente por algunas instancias de autoridad en la Iglesia, se dedicaron a difundir la idea de que los indígenas e indigenistas, en una especie de complot malévola, estábamos preparando un “asalto a la V Conferencia”. Fueron los mismos que animaron y celebraron la “Notificación” a Jon Sobrino por sus supuestas faltas a la fe en Jesucristo.


    En noviembre de 2004 fue distribuido de manera anónima, es decir, sin identificar el nombre de los autores ni su domicilio, pero con el logotipo del CELAM en el lomo y con la mención al final de un indefinido Agrupamiento laical “Lumen gentium” de Zapopan, Jalisco, un folleto intitulado: “Resurge la disidencia de los teólogos de la liberación, Gestación del asalto a la V CELAM”.[17]


    A partir de una lectura totalmente sesgada de los hechos que marcaron la vida de la Iglesia latinoamericana después del Concilio vaticano II, los autores del folleto en cuestión, concluyen que en vez de “trabajadores para la mies en América latina”, que fue lo que solicitó el Papa Pío XII, llegaron “sembradores de cizaña”, que produjeron primero la “teología de la liberación” y ahora la “teología india”, ambas “de matriz marxista”. 


     


    El folleto enumera una larga lista de estos “sembradores de cizaña”, donde ponen a obispos, teólogos, expertos y asesores de todo el Continente que, según ellos, directa o indirectamente, contribuyeron a los “frutos amargos del Concilio”, a la introducción del  “humo de Satanás en la Iglesia”, a la creación de una “nueva secta” de la “Iglesia Popular”, que nos ha llevado al “trágico proceso de oscurecimiento de la fe y perturbación de la genuina evangelización”.


     


    Los autores del panfleto enfocan su atención a la figura de Mons. Samuel Ruiz García, Obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, a quien ellos atribuyen la “revisión de los argumentos  para sustituir la teología de la liberación por la teología india, y la iglesia popular por la iglesia autóctona, que conlleva el diaconado indígena y el sacerdocio uxorado de los indígenas.


     


    Según los autores del folleto, la esperanza de rectificación de las posiciones de Mons. Samuel Ruiz se dieron con el Coadjutor, Mons. Raúl Vera O.P. pero éste “recibió muy pronto la remodelación intelectual, que lo convirtió en disidente”. De modo que, una vez removidos ambos, el nuevo Obispo de San Cristóbal, Don Felipe Arizmendi Esquivel, debería ser el verdadero rectificador, pero, según este Agrupamiento laical, resultó peor que sus antecesores, pues persiste en “rescatar del aislamiento y expandir el proyecto de la teología india y la iglesia autóctona, en su condición de Presidente de la Comisión episcopal de Pastoral indígena, de la CEM, y de responsable de la Sección de Pastoral indígena del Departamento Vida y Cultura del CELAM”. De modo que la conclusión que ellos sacan es que: “Así, lo que en octubre de 2003 parecía reducido al caso de las diócesis de San Cristóbal de las Casas y la de Riobamba, ahora se expande como explosión inesperada a muchas diócesis de México y Centro América con la intencionalidad de afectar los temas de los cuatro ‘Encuentros regionales’ del CELAM”; lo que para ellos, esos son claramente los “ecos del asalto” a la V CELAM. [18]


     


    Miembros de este sector ultraconservador de la Iglesia se presentaron en Aparecida y pretendieron forzar las cosas hacia la descalificación tanto de la Teología de la Liberación como de otras teologías emergentes en América latina, incluida la Teología india. Pero no lo lograron; lo más que alcanzaron fue, a nivel de redacción, matizar los aportes de los defensores de la causa india, diciendo, por ejemplo que los indígenas “están en la raíz primera de la identidad latinoamericana y caribeña” (DA 88) en vez afirmar que son la raíz primera del continente; o en otra parte que las culturas indígenas se caracterizan sobre todo por su apego profundo a la tierra y por la vida comunitaria y por una cierta búsqueda de Dios” (DA 54) en vez de señalar que se caracterizan por su profundo sentido religioso.


    Fueron también miembros de este sector los que pusieron en el apartado 10.8 el título “Integración de los indígenas” en vez de incorporación u otro término que mostrara que la Iglesia va más allá de los programas gubernamentales integracionistas del pasado, donde se considera que los indios estamos mal por hallarnos fuera de la sociedad envolvente, que es la que tiene los bienes de la humanidad y de la Iglesia.


    Fueron estos mismos sectores quienes, durante los debates en Aparecida, adujeron una y otra vez principios de la fe cristiana como “Jesucristo, único camino” o “fuera de  la Iglesia no hay salvación” con una lectura rigorista y fundamentalista que anularía toda diversidad teológica pues, según ellos, no hay nada que añadir a lo que hasta ahora se tiene en la Iglesia Católica. Reflejos de este debate se hallan en varios números de Aparecida como el 95 y el 531.


    A mi parecer, fueron ellos también quienes interfirieron para que la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Pontificia Comisión para América latina, CAL, y el CELAM, que se reunieron en septiembre 2007, después de Aparecida, no tomaran una decisión aprobatoria sobre el uso del término ‘Teología india’ en la Iglesia. Estos grupos ciertamente tienen influencia y logran obstaculizar el proceso, pero no consiguen la condenación de la Teología india; porque la decisión institucional tomada en septiembre del 2007 es que el diálogo se mantendrá y se reforzará sobre los contenidos, metodología e implicaciones de la Teología india dentro de la Iglesia. Y ahí seguiremos ofreciendo a las hermanas y hermanos en la fe lo mejor que los pueblos indígenas tenemos.


    Lo que los indígenas ganamos en Aparecida


    Muchas cosas logramos los indígenas en Aparecida y que ya han sido señalados: En primer lugar estuvimos física y moralmente en Aparecida a través de varios indígenas delegados oficiales de sus Conferencias; a través de obispos defensores de la causa india, de teólogas y teólogos solidarios de Amerindia; a través de hermanas y hermanos indígenas que expresaron su voz fuera de la Asamblea por diversos medios y lograron impacto en muchos obispos. La presencia indígena fue evidentemente notoria y significativa.


    Los enemigos de la causa india no lograron acallarnos ni condenarnos, aunque hubo intentos de hacerlo. Todo lo contrario: logramos simpatía, acercamiento y diálogo en Aparecida. Poco a poco, fuimos ofreciendo como Juan Diego nuestras flores cortadas en el Tepeyac, y pudimos hacer que teólogos y obispos de Aparecida se fueran sensibilizando y abriendo a nuestra causa. Con auxilio de teólogas y teólogos amigos elaboramos aportes y modos indígenas, sólidamente fundamentados y adecuadamente expresados, que circularon exhaustivamente en las mesas de debate. Todos tuvieron acceso a la palabra y a la perspectiva indígena y la tomaron en cuenta para sus decisiones. No es fruto de la casualidad que al final hubiera un amplio eco de la voz indígena en la Conferencia. Por ese esfuerzo coordinado de los dentro con los de fuera se alcanzó que prácticamente todos los planteamientos de la Pastoral indígena latinoamericana fueron avalados e incorporados en el documento final, aunque algunos hayan sido matizados.


    Desde luego todo eso es obra del Espíritu de Dios, pero las mediaciones humanas que lo hicieron posible o que más lo facilitaron merecen el reconocimiento de nuestras hermanas y hermanos indígenas del Continente, por la labor que desarrollaron.[19]


    Palabras de Aparecida sobre indígenas


    Podemos decir que, tal como quedó el documento oficial de Aparecida, se parece a los trajes típicos de nuestros pueblos, donde, además del colorido policromado, se distinguen las muchas manos que lo confeccionaron. Los hilos especiales de la perspectiva indígena son bastante notorios no sólo por tratar temas netamente de contenido indígena, sino por incluir sobre otros temas la perspectiva indígena. Por eso se puede hacer una lectura continuada de ellos para notar su importancia y fuerza en el conjunto. Es lo que vamos a hacer a continuación, subrayando y resaltando las palabras

    Read More
  • 07/01/2008

    Balanço político do MST

    Estimado amigo e amiga do MST,


     


    O ano de 2007 vai chegando ao fim e por isso gostaríamos de socializar com você um balanço político da nossa luta. Queremos prestar contas do que fizemos na nossa trincheira, que é a luta pela Reforma Agrária. Queremos compartilhar com nossos companheiros e companheiras, que militam em outras trincheiras, o que fizemos nesse período, e ao mesmo tempo, reafirmar nosso compromisso na luta pela transformação desta sociedade.


     


    Acreditamos que o ano de 2007 foi importante para a organização da nossa militância, na luta pela Reforma Agrária e também pelas lutas gerais que travamos em alianças com diversos outros movimentos do campo e da cidade. O ano também foi importante para que pudéssemos amadurecer nosso entendimento de que não é possível fazer Reforma Agrária se não derrotarmos o agronegócio. A realização de nosso 5° Congresso Nacional, com mais de 17 mil delegados de todo país, foi fundamental para construirmos a unidade na análise da realidade agrária e na construção de uma nova proposta de Reforma Agrária Popular.


     


    Nos últimos anos houve uma ofensiva das transnacionais sobre a agricultura para controlar terra, sementes, água, solo, enfim, nosso território e nossos recursos naturais. Essa ofensiva ainda é fruto do avanço do neoliberalismo que se instalou no país no início da década de 1990. A correlação de forças mudou. Nossos inimigos ficaram mais fortes. Antes nós estávamos acostumados a brigar contra o latifúndio. Agora nossos inimigos são os latifúndios improdutivos, as empresas transnacionais que querem dominar a agricultura e o agronegócio. Essa avaliação nos levou a compreender que a Reforma Agrária só irá avançar se derrotarmos o neoliberalismo.


     


    Nossas Lutas


    Começamos o ano com uma grande mobilização que marcou o 8 de março, Dia Internacional da Mulher. Em vários estados mulheres trabalhadoras rurais se organizaram em luta por Soberania Alimentar e Contra o Agronegócio. Em São Paulo, as mulheres da Via Campesina ocuparam a Usina Cevasa, agora controlada pela estadunidense Cargill, e em outros estados foram ocupadas áreas da Aracruz Celulose, da Stora Enso e da Boise.


     


    Em abril, realizamos uma grande Jornada de Luta pela Reforma Agrária. Foram feitas marchas, ocupações de latifúndios improdutivos, protestos em prédios públicos, fechamento de praças de pedágios e de estradas em 24 estados, onde estamos organizados. A jornada também cobrou punição aos assassinos dos 19 Sem Terra executados em abril de 1996, em Eldorado dos Carajás (PA). E seguimos em mobilização no mês de maio, quando nos reunimos aos movimentos populares urbanos e centrais sindicais para realizar a jornada unificada do dia 23. “Nenhum Direito a Menos”, contra as reformas neoliberais, a retira de direitos dos trabalhadores e a política econômica do governo Lula.


     


    No segundo semestre também realizamos atos e ocupações no Dia do Trabalhador Rural, celebrado no dia 25 de julho, quando ocupamos a fazenda Boa Vista, em Alagoas, de propriedade da família Calheiros. Fizemos a Jornada Nacional em Defesa da Educação Pública (realizada em agosto), junto com os estudantes para cobrar acesso às universidades, e participamos da Campanha “A VALE é Nossa”, que teve como ponto alto a realização do plebiscito popular, em setembro. Foram 3.729.538 de brasileiros que participaram, dos quais 94,5% votaram que a VALE não deveria continuar nas mãos do capital privado.


     


    Ocupações e marchas seguiram pelos meses de setembro e outubro, em quase todos os estados, para denunciar o abandono em que se encontra a agricultura familiar e a Reforma Agrária. No Rio Grande do Sul, três colunas de trabalhadores e trabalhadoras marcharam por 62 dias rumo ao grande latifúndio – Fazenda Guerra, em Coqueiros do Sul, para cobrar a desapropriação da área para a Reforma Agrária. E fechamos o ano com as ocupações das sedes da empresa suíça Syngenta Seeds, em vários estados, e com a ocupação da Estrada de Ferro Carajás, da VALE, no estado do Pará.


     


    Não podemos nos calar ao lembrarmos com saudade os companheiros e companheiras que pagaram com a própria vida o direito de lutar. É o caso de Valmir Mota de Oliveira (Keno), executado a sangue frio no dia 21 de outubro, por uma milícia armada contratada pela transnacional Syngenta, em Santa Teresa do Oeste, no Paraná. Perdemos também outros companheiros e companheiras como Maria Salete Ribeiro Moreno (MA), Cirilo de Oliveira Neto (RN), Dênis Santana de Souza (PE), para citar alguns.


     


    Prioridade na Educação


    Em 2007 seguimos investindo em educação e formação. Nossa Campanha Nacional de Solidariedade às Bibliotecas do MST arrecadou mais de 220 mil exemplares de livros! Estamos orgulhosos pelo apoio recebido de muitos parceiros, intelectuais e amigos, que se dispuseram não só a doar os livros, mas também a divulgar nossas idéias. Também temos orgulho dos nossos 2.500 jovens camponeses que estão fazendo graduação em universidades e dos nossos 240 jovens que foram estudar medicina na Escola Latino-Americana de Medicina (ELAM), em Cuba. Também nos orgulhamos do crescimento da Escola Nacional Florestan Fernandes, como um patrimônio, não só para a formação do MST, mas como local de formação de toda a classe trabalhadora.


     


    O ano foi de lutas e se encerra com nosso apoio ao ato do Frei Dom Luiz Cappio, que durante 24 dias permaneceu em greve de fome contra o projeto de transposição do rio São Francisco. Precisamos fortalecer a trincheira da luta contra a transformação de nossos recursos naturais e de nossos bens mais valiosos, como a água, em mercadoria. Apesar da intransigência do governo em abrir o diálogo, concordamos com frei Cappio quando ele diz que “uma de nossas grandes alegrias neste período foi ter visto o povo se levantando e reacendendo em seu coração a consciência da força da união”.


     


    Sabemos que o próximo ano não será fácil, assim como 2007 não foi. Sabemos que a disputa entre os dois projetos de agricultura vai se acirrar ainda mais. Porque no modelo do agronegócio e das transnacionais não há lugar para os camponeses nem para o povo brasileiro. Eles querem uma agricultura sem agricultores! Por isso seguimos nossa luta contra o agronegócio, pela ampliação da desapropriação de terras para a Reforma Agrária, contra as sementes transgênicas, contra o domínio do capital estrangeiro sobre a agroenergia, contra a expansão da cana e do eucalipto. Lutaremos para impedir o avanço da propriedade estrangeira, que vem dominando nosso território. Em todas essas lutas esperamos encontrar você que sempre nos apoiou.


     


    Um ótimo ano de 2008 para todos (as) nós com muita luta e muitas vitórias!


    Reforma Agrária: por Justiça Social e Soberania Popular!


     


    Secretaria Nacional do MST


     


    * Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem terra

    Read More
  • 07/01/2008

    The São Francisco river diversion project – Lula’s folly

     


    After two years frustrated trials to estabish a dialogue between social movements and the government to democratically discuss the Sao Francisco River diversion project, Bishop Luiz Cappio resumes his hunger strike on 27th of november 2007: an desperate attempt to draw public attention to this imminent disaster!


     


    The construction of one of the most controversial mega-projects of the Lula government is in full swing. With this megalomaniac enterprise, known as the Transposição do rio São Francisco, which will predominantly benefit export-oriented agro-business, President Lula says he wants to make history in the poor semi-arid region of Northeast Brazil. But this controversial project reveals severe political, economic and regional conflicts of interests. And, it is criticized by experts as well as legal authorities.


     


    However, since the beginning of the year the government is forcing the start-up of construction by all possible means, disregarding the project´s ecological and social consequences. The euphoria about bio-fuels, especially sugarcane alcohol has brought additional pressure to irrigate land for sugar cane plantations. The ambition to encourage export-orientated agro-business in the Northeast is used by the Lula government to justify the building the project by any means necessary.


     


    Sice the beginning of June, military battalions are in charge for the construction works for the canals. This government procedure, ignoring ongoing legal complaints brought by opponents of the project evokes memories of Brazil´s military dictatorship. In many aspects the plan leads us to remember the megalomaniac projects of the 1970´s, such as the infamous Trans-Amazon highway construction.


     


    The Landless Workers’ Movement (MST), Movement of Dam–Affected People (MAB), Movement of Small Farmers (MPA), the Pastoral Land Commission (CPT), the Pastoral Fishers Commission (CPP) and many other social movements have formed a unique alliance with fishing communities and indigenous people to halt the beginning of construction through radical non-violent actions.


     


    The Mega-Project


    The São Francisco river diversion project includes the construction of two canals 400 and 220 km long, which are supposed to transport 26.3 m3/s of water from the São Francisco River to other smaller rivers in the Northeast (see map below, canals in yellow). The considerable difference in altitude has to be overcome by pumping the water up 165m (northern canal) and 364m (eastern canal). In total the project includes nine pumping stations, 27 aqueducts, eight tunnels and 35 water reservoirs as well as two hydroelectric plants.


     


    According to the current version of the project, 70% of the water will be destined for irrigation purposes, 26% for urban use (mainly by the city of Fortaleza) and the remaining 4% for the rural population. The principal winners of the project will be the agro-industrial sector (e.g. fruit and sugarcane plantations and shrimp farms). But the official propaganda cleverly utilizes the problems of rural water distribution and the resulting misery to make the billions of dollars in investment acceptable in the public´s mind. In fact, the poor riverine communities including artisanal fisherfolk, indigenous people and small farmers, whose livelihood entirely depends on the river will be the big losers. Instead of democratizing water resources, this mega-project will further concentrate control in the hands of the ruling elite.


     


    Even international donors could not be convinced of the benefits of this plan. A World Bank study argues against granting a loan for the project, since the positive effects on poverty reduction could not be proven. The principal financing strategy will be the transferring of project costs to water users. With the São Francisco River diversion, water costs are expected to rise five-fold. This means that once again Brazilian taxpayers are supposed to pay the costs of promoting the export of agricultural goods.


     


    The São Francisco River diversion is an extremely costly enterprise with very doubtful social benefits. The project will consume half of all public investment in water infra-structure, as defined in the Program for Acceleration of Economic growth (PAC). Over the next four years investments of 6.6 billion Reais (2.4 billion Euros, or US$ 3.4 billion) are earmarked for the project. Its yearly operational expenses are estimated to R$  93.8 million Reais ( 34.1 million Euros or US$ 48.6 million).


     


    There are much cheaper and more effective alternatives to the diversion project. A recent study carried out by the National Water Agency (ANA) shows that the water supply problem faced by populations of the northeast region can be solved through 530 decentralized projects in 1,112 municipalities, at half the cost of the diversion project.


     


    Critics of the project point out that the problem of the semi-arid region is not the lack of availability of water but rather the unfair distribution of existing water resources, such as the 37 million m³ of water retained in the more than 70.000 small, medium and large reservoirs and dams in the region. The drought problem in the Northeastern semi-arid region requires effective management of available water, and cannot be solved through one single pharaonic project.


     


    The Supreme Court is still analyzing the legality of the construction permits. Several legal aspects are questioned: the lack of authorization from the National Congress for use of water resources on indigenous lands; lack of a clear consideration of the impacts that the project may cause on the region´s historical, archaeological, artistic, cultural and architectural heritage; and impacts on traditional populations in the São Francisco River watershed. Furthermore, the destination of the transferred water for irrigation purposes disregards the decision made by the São Francisco River Basin Committee, which approved the use of this water only for human and animal consumption.


    Many experts also point to the fact that this government project completely ignores climate change scenarios. According to independent studies, the impacts of global warming in Northeastern Brazil will mean a decrease in 20% in the flow of the São Francisco River.


     


    The decision on which construction companies will be contracted for the project will be made in September. However, one of the construction consortiums in the running to build one of the costliest section of the canals is currently involved in a huge corruption scandal, and is under investigation by the Federal Police. These scandals confirm the suspicion that the diversion project is yet another mega-project conceived to divert public resources to the powerful building industry, to corrupt companies that provide illegal financing of election campaigns.


     


    The missing dialogue with affected populations


    So far, the most startling protest action against the São Francisco diversion project was the eleven-day hunger strike by Bishop Dom Luiz Cappio in October 2005, which drew wordwide attention to the issue. The condition for ending the hunger strike was a dialogue process between the government and civil society representatives. But the government´s promise of a longer-term public debate with affected people was not kept.


    The objections of people who live in the São Francisco River area and whose livelihoods depend on the river are not being heard. Indigenous people of the Truká, Tingui-Botó, Pankararu, Kiriri, Atikum and Tuxá peoples, quilombola communities (descendants of escaped African slaves who set up autonomous communities), fishermen and small farmers are systematically ignored in official project studies.


     


    During this year, many protest actions were organized by the traditional riverine communities. The highlight was a one week protest camp in Brasília in March as well as the e occupation of the construction site in end of June and beginning of July. A diverse group of social movements, indigenous groups and environmental organizations gathered near the military bases in the middle of the semi-arid region in the region of Cabrobó, Pernambuco. However, the Integration Ministry, responsible for the project, did not change its position in any way. The refusal to dialogue with the public is leading to the radicalization of the protest against the authoritarian top-down policy of the government.


     


    After two years frustrated trials to estabish a dialogue between social movements and the government to democratically discuss the polemic Sao Francisco River diversion project, Bishop Luiz Cappio resumes his hunger strike on 27th of november 2007: an desperate attempt to draw public attention to this imminent disaster!


     


    Pastoral Land Commission (CPT) –Salvador, Bahia state, 27 November, 2007


    Contact: Peoples´ Coalition for the Restoration of the São Francisco River


    (Articulação Popular Pela Revitalização do Rio São Francisco)


    fone: +55-71-87145724, +55-74 36113550


    Email: [email protected]

    Read More
  • 07/01/2008

    Monocultura do eucalipto causa danos ao extremo sul da Bahia

    Terras agricultáveis e de boa qualidade, mão-de-obra barata, apoio e financiamento do governo. Este foi o cenário que atraiu empresas de papel e celulose para o extremo sul da Bahia e dar início ao plantio de eucalipto na região durante os anos 90. Segundo dados do Centro de Estudos e Pesquisas para o Desenvolvimento do Extremo Sul da Bahia (Cepedes), hoje a região possui cerca de 600 mil hectares de eucalipto plantado, num modelo de exploração que traz sérios problemas ambientais e sociais. “Todas as empresas de celulose receberam financiamento do governo através do BNDES. Mais precisamente dinheiro do Fundo de Amparo ao Trabalhador (FAT), que deveria ser usado para gerar emprego e renda para o povo brasileiro”, explica Ivonete Gonçalves, da equipe executiva do Cepedes.


     


    A entidade denuncia que diversas propriedades com plantio de eucalipto não possuem reserva legal averbada como exige a legislação – a reserva faz parte das condicionantes no licenciamento de implantação do projeto. O plantio do eucalipto, que é uma espécie exótica, provoca a destruição da fauna e da flora nativas. Demanda-se uma grande quantidade de água tanto para plantar o eucalipto quanto para a produção de celulose nas fábricas, o que provoca o esgotamento das fontes de água, sem falar no uso extensivo de agrotóxicos que envenenam rios, córregos, lençóis freáticos, etc. As empresas negam todos os efeitos negativos e dizem que plantar eucalipto é muito melhor do que pastagem.


     


    Com relação aos problemas sociais, a silvicultura do eucalipto está provocando o êxodo rural na região. Num levantamento feito recentemente pelo Cepedes, a cidade de Eunápolis possui o maior índice de êxodo rural dos últimos anos. Segundo as pesquisas, o patamar, que era de 9,92%, pulou para 5,89%, equivalente a 59,37% (o maior índice nacional é de 28%) de pessoas a menos na zona rural, a partir do início dos anos 90, com a chegada da monocultura do eucalipto.


     


    Um exemplo dessa situação ocorreu em 1994, durante a instalação da Veracel Celulose no município. A imprensa regional divulgava na época que a Veracel iria gerar cerca de 12 mil empregos, o que provocou uma correria de pessoas de outros municípios e até de outros estados, como Minas Gerais e Espírito Santo, em busca de emprego. Na verdade, foram gerados 11,5 mil empregos no ano de 2004, 80% destes na área de construção das instalações físicas. Atualmente, apenas 739 empregos diretos e 3.150 indiretos são gerados, número bem longe dos 12 mil prometidos.


     


    As empresas de eucalipto pagam um alto valor para comprar ou arrendar as terras, acarretando o refúgio de peões de roça, vaqueiros, tropeiros, pequenos agricultores, bandeiradores de cacau e outras categorias. Segundo Ivonete, todas as terras agricultáveis estão nas mãos das empresas de celulose, o que inviabiliza a reforma agrária na região. “Cerca de 12 mil famílias estão acampadas nas estradas do extremo sul esperando a realização de seu sonho, um pedaço de terra para alimentar os seus filhos”, destaca.



    O Cepedes vem desde 1991 documentando todas as ilegalidades das empresas de celulose, denunciando-as aos órgãos competentes e fazendo a divulgação entre os continentes. “A Veracel, por exemplo, possui 863 processos na Justiça do Trabalho contra ela. Neste ano, pedimos ao Governo do Estado a moratória do plantio, visto que o próprio governo admite que não possui estrutura para fiscalizar. As empresas têm conhecimento disto, mas aproveitam a situação para continuar plantando, comprando e arrendando terras”, finaliza Ivonete.


     


     


    Monocultura do eucalipto causa danos ao extremo sul da Bahia


     


    Terras agricultáveis e de boa qualidade, mão-de-obra barata, apoio e financiamento do governo. Este foi o cenário que atraiu empresas de papel e celulose para o extremo sul da Bahia e dar início ao plantio de eucalipto na região durante os anos 90. Segundo dados do Centro de Estudos e Pesquisas para o Desenvolvimento do Extremo Sul da Bahia (Cepedes), hoje a região possui cerca de 600 mil hectares de eucalipto plantado, num modelo de exploração que traz sérios problemas ambientais e sociais. “Todas as empresas de celulose receberam financiamento do governo através do BNDES. Mais precisamente dinheiro do Fundo de Amparo ao Trabalhador (FAT), que deveria ser usado para gerar emprego e renda para o povo brasileiro”, explica Ivonete Gonçalves, da equipe executiva do Cepedes.


     


    A entidade denuncia que diversas propriedades com plantio de eucalipto não possuem reserva legal averbada como exige a legislação – a reserva faz parte das condicionantes no licenciamento de implantação do projeto. O plantio do eucalipto, que é uma espécie exótica, provoca a destruição da fauna e da flora nativas. Demanda-se uma grande quantidade de água tanto para plantar o eucalipto quanto para a produção de celulose nas fábricas, o que provoca o esgotamento das fontes de água, sem falar no uso extensivo de agrotóxicos que envenenam rios, córregos, lençóis freáticos, etc. As empresas negam todos os efeitos negativos e dizem que plantar eucalipto é muito melhor do que pastagem.


     


    Com relação aos problemas sociais, a silvicultura do eucalipto está provocando o êxodo rural na região. Num levantamento feito recentemente pelo Cepedes, a cidade de Eunápolis possui o maior índice de êxodo rural dos últimos anos. Segundo as pesquisas, o patamar, que era de 9,92%, pulou para 5,89%, equivalente a 59,37% (o maior índice nacional é de 28%) de pessoas a menos na zona rural, a partir do início dos anos 90, com a chegada da monocultura do eucalipto.


     


    Um exemplo dessa situação ocorreu em 1994, durante a instalação da Veracel Celulose no município. A imprensa regional divulgava na época que a Veracel iria gerar cerca de 12 mil empregos, o que provocou uma correria de pessoas de outros municípios e até de outros estados, como Minas Gerais e Espírito Santo, em busca de emprego. Na verdade, foram gerados 11,5 mil empregos no ano de 2004, 80% destes na área de construção das instalações físicas. Atualmente, apenas 739 empregos diretos e 3.150 indiretos são gerados, número bem longe dos 12 mil prometidos.


     


    As empresas de eucalipto pagam um alto valor para comprar ou arrendar as terras, acarretando o refúgio de peões de roça, vaqueiros, tropeiros, pequenos agricultores, bandeiradores de cacau e outras categorias. Segundo Ivonete, todas as terras agricultáveis estão nas mãos das empresas de celulose, o que inviabiliza a reforma agrária na região. “Cerca de 12 mil famílias estão acampadas nas estradas do extremo sul esperando a realização de seu sonho, um pedaço de terra para alimentar os seus filhos”, destaca.



    O Cepedes vem desde 1991 documentando todas as ilegalidades das empresas de celulose, denunciando-as aos órgãos competentes e fazendo a divulgação entre os continentes. “A Veracel, por exemplo, possui 863 processos na Justiça do Trabalho contra ela. Neste ano, pedimos ao Governo do Estado a moratória do plantio, visto que o próprio governo admite que não possui estrutura para fiscalizar. As empresas têm conhecimento disto, mas aproveitam a situação para continuar plantando, comprando e arrendando terras”, finaliza Ivonete.


     


     


    Read More
  • 07/01/2008

    Em 2007, foram assassinados 86 indígenas

    Este foi o número registrado por um levantamento preliminar feito pelo Conselho Indigenista Missionário (Cimi). Comparando com o número registrado em 2006 (48), houve um crescimento de 78%. O número de assassinatos em 2007 foi o maior já registrado pelo Cimi. Dos homicídios registrados ano passado, 53 ocorreram no Mato Grosso do Sul.

     


    Em abril, o Cimi divulgará o Relatório de Violência contra Povos Indígenas no Brasil, com dados sobre as violações dos direitos indígenas em 2006 e 2007. O relatório trará números sobre ameaças, tentativas de assassinato, mortes por desassistência (suicídio, falta de atendimento médico…), invasões de terras indígenas, entre outros. O relatório também analisará o crescimento da violência contra os povos indígenas. O levantamento é baseado em informações de comunidades indígenas e no acompanhamento de jornais de todo o país.


     


    Genocídio no MS


    O número de assassinatos no Mato Grosso do Sul cresceu mais de 150% se compararmos com os dados registrados em 2006 (20). O Cimi continua avaliando que a principal razão para o aumento da violência é o confinamento ao qual os indígenas do estado, principalmente os Guarani, são submetidos. Isto se comprova quando vemos que, dos 53 assassinados ocorridos no estado, 21 aconteceram em Dourados, onde há a maior concentração de indígenas por hectare.


     


    Os casos de 2007 também mostram que permanecem os assassinatos em situação de conflito com grandes fazendeiros. Duas lideranças de um mesmo grupo Guarani foram assassinadas ano passado por lutarem para retomar sua terra (Kurussu Ambá). Em janeiro, a rezadeira Xurete Lopes, de 70 anos, foi assassinada por seguranças particulares durante uma retomada de terra. Em julho Ortiz Lopes,  do mesmo grupo, foi assassinado na porta de seu barraco, segundo testemunhas, a mando de um fazendeiro.


     


    Por outro lado, em 2007 nenhuma terra indígena foi declarada para os Guarani no Mato Grosso do Sul, apesar das promessas feitas nos últimos anos pela Fundação Nacional do Índio (Funai) de que este povo receberia atenção especial, por conta da grave situação em que se encontra.


     


    No início de 2008, o Cimi reafirma a avaliação publicada no Relatório de Direitos Humanos da Rede Social “É de difícil compreensão a continuidade, até hoje, deste processo cruel de extermínio de todo um povo, sob as vistas da sociedade nacional, dos governos federal e estadual, das instituições da República, do órgão indigenista, sem que medidas efetivas sejam tomadas.”

     
    Read More
  • 05/01/2008

    48 índios Guarani assassinados em Mato Grosso do Sul no ano de 2007… O que temos a ver com isso?

    Cláudio, Gilson, Marcelo, Marina, Márcio, Ramona, Francisco, César, Edson, Mário, Valdir, Lucas, Ademir… Nomes tão conhecidos, nomes comuns… Uma listagem com 48(1) nomes de pessoas quase anônimas, daquelas que não contam nas estatísticas, que pesam pouco nas contagens oficiais, as que menos importam… Nomes de Guarani-Kaiowá assassinados no ano de 2007, pessoas que também sonhavam com dias melhores, mortos agora, vítimas da violência cometida contra os povos indígenas em Mato Grosso do Sul.


     


    Nomes são marcas que nos individualizam, que nos identificam, e por isso é certamente mais fácil lidar com números, quando se trata de expor a violência. A morte parece menos contundente quando remetida ao campo da estatística. Mas os nomes falam, sussurram histórias pessoais, lembram pessoas que conhecemos, põem em evidência a humanidade e a materialidade das vidas que foram roubadas. Ao lermos os casos de assassinatos noticiados pelos jornais, esses nomes já não nos são indiferentes, especialmente quando se descrevem as condições das mortes: espancamentos, corpos mutilados por inúmeras facadas ou tiros, enforcamentos, estupros seguidos de morte, uso de meios cruéis, assassinatos praticados diante de crianças, com participação de mulheres e adolescentes. Dados que denunciam uma situação insustentável, e que pode ser vista como um grande grito de socorro.


     


    Todos esses nomes pertencem a pessoas que compartilhavam a vida com outras – eram filhos e filhas, pais e mães, irmãs e irmãos, sobrinhos e netos, eram parte de uma família, de uma comunidade, de um povo, de uma rede de relações que há muito está ameaçada. E a ameaça não é a barbárie ou a falta de civilidade, que muita gente insiste em atribuir aos índios, mas sim a omissão do poder público, a situação de confinamento em que vivem, a falta de terra, a falta de condições adequadas para organizar e manter a vida, a falta de perspectivas, a ausência de justiça e de direitos. A vida dos Guarani-Kaiowá está ameaçada pelo confinamento de uma imensa população em pequenas áreas, que por sua vez é resultado de uma insaciável sede de produção, de lucratividade, de acumulação que nos torna cegos para as injustiças decorrentes do modelo de desenvolvimento que adotamos como único e inquestionável.      


     


    Os Guarani-Kaiowá vivem um estado de exceção, parecido com aquele experimentado em tempos de guerra ou de repressão, só que para eles isso se tornou rotineiro e, para nós, parece não fazer diferença. Viver em confinamento, enfrentar a escassez, a fome, a violência, o descaso, o preconceito, a falta de assistência, é uma rotina que torna impossível manter laços de solidariedade, e vivenciar certas tradições, certos costumes que regulam as relações sociais nestas comunidades.


     


    Se a desnutrição infantil, noticiada com destaque anteriormente no estado do Mato Grosso do Sul, parecia abalar aquela sensação de que vivemos num país de fartura e de democracia, as notícias de assassinatos indígenas que agora nos chegam desse mesmo lugar parecem não produzir o mesmo efeito. Será que realmente acreditamos se tratar de violência interna, de conflitos entre índios, e pensamos que nada temos a ver com isso? Se nos conforta essa certeza, é necessário, então, sacudirmos a poeira que recobre o que chamamos de justiça e reconhecer que a violência que assola a vida indígena tem causas implicadas diretamente com nossas vidas, com nosso modelo de sociedade e com as escolhas que temos feito em termos sociais e políticos. Temos tudo a ver com essa lista de nomes de mortos, bem como com as incontáveis listas de pessoas submetidas à semi-escravidão e a condições desumanas de sobrevivência em cada canto desse país. Temos tudo a ver com as concessões dadas a grandes empresas, com a acumulação de terras em latifúndios, com a ampliação dos já imensos plantios de soja, cana-de-açúcar, eucaliptos, e dos cada vez mais amplos campos de criação de gado. E temos também tudo a ver com os desvios de recursos e com a priorização dada a setores financeiros, restringindo sempre mais os investimentos em questões sociais, entre elas a demarcação das terras indígenas. Afinal, todos nós participamos da consolidação de certas formas de governo, consciente ou inconscientemente, falando ou calando, e desse modo legitimamos certas estratégias políticas e acatamos a omissão de tantos direitos sociais.


     


    Se as vítimas indígenas em Mato Grosso do Sul têm nomes, os agressores também têm! Não se trata de responsabilizar apenas a mão que empunhou a arma, a faca, o terçado, a corda da forca, ou que desferiu os golpes, espancando e matando a pauladas. Trata-se de atribuir responsabilidades também, e principalmente, ao poder público, ao Estado brasileiro e ao Governo Federal pela negligência e pelo descaso que leva ao não cumprimento dos direitos constitucionais dos povos indígenas. Se a responsabilidade em demarcar terras indígenas suficientes e adequadas – assegurando assistência e respeito pelas culturas, crenças, tradições e estilos de vida dos distintos povos indígenas – fosse efetivamente assumida pelo Governo Federal, é possível que estes cruéis assassinatos não acontecessem. Isso porque, ao assegurar o restabelecimento das condições de vida e de dignidade desta população, seria possível vislumbrar um futuro pelo qual vale a pena viver e lutar. Não se trata de assegurar privilégios aos indígenas, como muitos costumam afirmar, mas de resguardar seus direitos, constantes nas leis brasileiras e referendados, também, em diversos documentos, convenções e normas internacionais.


     


    Pensar nos nomes, nos rostos, na agonia dessas tantas vítimas do descaso e do confinamento nos causa desalento, e é necessário levar em conta que elas tinham diferentes idades… 12, 13, 14, 15, 16 anos! Adolescentes ainda, esfaqueados, violentados, espancados, sem possibilidades de defesa. Adolescentes como nossos filhos, irmãos, netos, passeando, divertindo-se ou a caminho de casa, vítimas da mesma violência que nos apavora quando nossos familiares saem para seus afazeres cotidianos. As vítimas, com seus nomes, histórias e vivências, eram pessoas como nós, para quem certamente a justiça se faz bem mais justa.


     


    Também foram assassinados homens e mulheres Kaiowá de 18, 20, 22, 25 anos, outros de 30, 32, 36; 40, 60, 70, 107 anos! E, diante desse amplo espectro de dor, não podemos mais escapar à pergunta: qual a parte que nos cabe neste grande genocídio? Talvez devêssemos nos perguntar: que tipo de mundo estamos colaborando para construir? Quais são os valores que cultivamos? Quem são as pessoas que contam e pelas quais nos mobilizamos para assegurar a vida? Quais são as causas pelas quais lutamos? O que ainda é capaz de nos indignar? E, necessariamente devemos indagar sobre as ações daqueles que escolhemos para nos representar e para fazer valer nossos direitos de cidadania e para resguardar nossa condição de homens e mulheres que, diante da lei, desfrutam dos inalienáveis direitos à vida, à dignidade, à liberdade, à segurança.


     


    Devemos nos sentir responsáveis, como pessoas e como cidadãos, pelas grandes injustiças cometidas contra aqueles que se tornam cada vez mais vulneráveis, em especial os povos indígenas para quem reservamos áreas cada vez menores, e de quem a cada dia subtraímos mais e mais as condições de bem viver. Mas, acima de tudo, devemos atribuir responsabilidade àqueles que, ao assumir o governo, assumiram a inegável atribuição de zelar pelo bem de todos, e de cada um.


     


    Porto Alegre (RS), 05 de janeiro de 2008.


     


    Iara Tatiana Bonin


    Doutora em Educação/UFRGS


     


    (1) Dados do Conselho Indigenista Missionário indicam que ocorreram 76 assassinatos de indígenas no Brasil em 2007, sendo 48 no Mato Grosso do Sul.


     

    Read More
  • 04/01/2008

    Carta ao Povo Xukuru

     


    Povo Xukuru do Ororuba, guerreiros e guerreiras Xukuru, que a força encantada do Reino do Ororubá, esteja com todos e todas neste momento.


     


    Escrevo-lhes da prisão, onde com muita dignidade, tento resistir, como fez meu povo, durante estes 507 anos. Estou sofrendo muito – não apenas pelo fato de estar preso, mas por conta de que me tiraram do meio do meu povo, dos costumes e tradições do povo Xukuru, não permitiram que este ano, eu pudesse estar recebendo com vocês, as forças encantadas do Reino do Ororubá. No entanto não me tiraram algumas coisas que considero essenciais:  a minha dignidade, o meu amor pelo meu povo, o meu compromisso com a construção do projeto de futuro do meu povo, que  significa a construção de um mundo melhor, sem opressores e oprimidos .


     


    Aqueles que nos perseguiram no passado, através dos nossos antepassados, ainda hoje nos perseguem, representados pelas elites de Pesqueira, pelos que detém o poder e com ele, conseguem manipular alguns descomprometidos com a luta do nosso povo e que só pensam em tirar proveito próprio.


     


    São muitas e articuladas as forças contrarias às nossas lutas ao nosso povo.


     


    Estão cada vez mais tentando atrapalhar o trabalho que nossas lideranças vêm buscando desenvolver. No entanto, esses, que se unem para destruir o povo Xukuru, encontram pela frente muitos obstáculos e eis alguns deles:


     


    1° Nossas lideranças não se vendem, apesar de terem dificuldades financeiras.


     


    2° Somos um povo numeroso e unido, consciente dos direitos e não nos deixamos manipular.


     


    3° Nosso povo conta com uma estrutura de organização sólida, como o CISXO – Conselho de Saúde, COPIXO – Conselho de Educação, o Conselho de Lideranças e a Associação do Povo Xukuru.


     


    4° Temos um cacique dinâmico que trabalha e nos deixa trabalhar e um pajé, que nos ajudou a enxergar e valorizar a força encantada do Reino do Oroubá.


     


    5° Temos uma mediunidade preparada para juntos quebrar-mos toda força contrárias às nossas lutas.


     


    Gostaria de, aqui da prisão, pedir a união de toda força encantada.


     


    Agradecer os apoios, das demonstrações de confiança em mim e no companheiro Rinaldo, quero ainda afirmar que sou inocente e que acredito na justiça divina.


     


    Estou cheio de esperanças que em breve estarei de volta para continuar a luta por dias melhores junto ao meu povo. No entanto, sei que estou pagando um preço alto por estar a frente, junto às demais lideranças, das lutas e conquistas que temos… Portanto, esse preço pago com muita dignidade e peço apenas, nesse momento, tão difícil que as forças continuem unidas, acreditando na nossa inocência.


     


    Mas gostaria de dizer ainda, pra finalizar:


     


    Pessoas (índios) estão morrendo em nosso território nos últimos anos e a maioria delas, através de emboscadas todas no território Xukuru e isso precisa ter fim. Chico quelé foi a primeira vitima, depois de Xikão. Quem está por trás dessas mortes, destes crimes hediondos, precisa pagar por eles, pois se não inocentes acabam pagando sem dever. Nossa grande luta é pela vida, como nos orienta nosso pai Tupã, da qual seremos sempre os grandes promotores e promotoras.


     


    Chega de impunidade, chega de perseguição as lideranças e ao povo Xukuru.


     


    Aqueles que tentam nos destruir têm que aprender que aprendemos com o nosso grande professor Xikão: “em cima de medo coragem”, com o Cacique Marcos: “Diga ao povo que avance, diga ao povo que avance!”, com o nosso pajé: “que as nossas forças estão na pedra do Reino do Ororubá”.


     


    Agradeço especialmente aos nossos parceiros, pela articulação, pelo crédito no nosso trabalho.


     


    Nosso povo é forte e junto comigo continuará resistindo e como disse um grande líder indígena


     


    “Somos milhões e mesmo que todo o universo seja destruído, nós viveremos”.


     


    Salve as forças encantadas do Reino do Ororubá!


    Salve as matas, as pedras e as águas!


    Salve a união e a força de todo o povo Xukuru!


     


    Um beijo no coração de todo o meu povo e um feliz ano novo cheio de paz e harmonia para todos e todas.


     


    Do amigo aprisionado


     


    Agnaldo Xukuru


     

    Read More
  • 20/12/2007

    Carta de Dom Cappio sobre o fim do jejum


     

    cerca de 700 pessoas assistiram a missa campal, ao lado da capela São Francisco, em Sobradinho (BA), em que foi lida a carta onde o bispo Luiz Flávio Cappio anunciou o fim do jejum de 24 dias.

     

    Ele chegou em ambulância, com soro e sentado em cadeiras de rodas. Assitiu a toda a celebração, abençoou sementes de girassol que foram distribuídas e seguiu de volta ao hospital.

     

     


    Sobradinho, 20 de dezembro de 2007


     


    Advento do Senhor


     


    Aos meus irmãos e irmãs do São Francisco, do Nordeste e do Brasil


    Paz e Bem!


     


    “Fortalecei as mãos enfraquecidas e firmai os joelhos debilitados. Dizei às pessoas deprimidas: ‘Criai ânimo, não tenhais medo! Vede, é vosso Deus, é a vingança que vem, é a recompensa de Deus: é Ele que vem para nos salvar’. Então se abrirão os olhos dos cegos e se descerrarão os ouvidos dos surdos. O coxo saltará como um cervo e se desatará a língua dos mudos”. (Isaías 35, 3-6)


     


                No dia de ontem completei 36 anos de sacerdócio – 36 anos a serviço dos favelados de Petrópolis (RJ), dos trabalhadores da periferia de São Paulo e do povo dos sertões sem-fim do nordeste brasileiro.  Ontem, vimos com desalento os poderosos festejarem a demonstração de subserviência do Judiciário. Ontem, quando minhas forças faltaram, recebi o socorro dos que me acompanham nesses longos e sofridos dias. 


     


    Mas nossa luta continua e está firmada no fundamento que a tudo sustenta: a fé no Deus da vida e na ação organizada dos pobres.  Nossa luta maior é garantir a vida do rio São Francisco e de seu povo, garantir acesso à água e ao verdadeiro desenvolvimento para o conjunto das populações de todo o semi-árido, não só uma parte dele.  Isso vale uma vida e sou feliz por me dedicar a esta causa, como parte de minha entrega ao Deus da Vida, à Água Viva que é Jesus e que se dá àqueles que vivem massacrados pelas estruturas que geram a opressão e a morte.


     


    Uma de nossas grandes alegrias neste período foi ter visto o povo se levantando e reacendendo em seu coração a consciência da força da união, crianças e jovens cantando cantos de esperança e gritos de ordem com braços erguidos e olhos mirando o futuro que almejamos para o nosso Brasil querido. Um futuro onde todos, todos sem exceção de ninguém, tenham pão para comer, água para beber, terra para trabalhar, dignidade e cidadania.


     


    Recebi com amor e respeito a solidariedade de cada um, próximo ou distante.  Recebi com alegria a solidariedade de meus irmãos bispos, padres e pastores, que manifestaram de forma tão fraterna a sua compreensão sobre a gravidade do momento que vivemos.  Através do seu posicionamento corajoso, a CNBB nos devolveu a esperança de vê-la voltar a ser o que sempre foi em seus tempos áureos: fiel a Jesus e seu Evangelho, uma instituição voltada às grandes causas do Brasil e do seu povo e com uma postura clara e determinada na defesa da dignidade da pessoa humana e de seus direitos inalienáveis, principalmente se posicionando do lado dos pobres e marginalizados desse país.


     


    Ouvi com profundo respeito o apelo de meus familiares, amigos e das irmãs e irmãos de luta que me acompanham e que sempre me quiseram vivo e lutando pela vida.  Lutando contra a destruição de nossa biodiversidade, de nossos rios, de nossa gente e contra a arrogância dos que querem transformar tudo em mercadoria e moeda de troca.  Neste grande mutirão formado a partir de Sobradinho, vivemos um momento ímpar de intensa comunhão e exercício de solidariedade.


     


    Depois desses 24 dias encerro meu jejum, mas não a minha luta que é também de vocês, que é nossa.  Precisamos ampliar o debate, espalhar a informação verdadeira, fazer crescer nossa mobilização. Até derrotarmos este projeto de morte e conquistarmos o verdadeiro desenvolvimento para o semi-árido e o São Francisco.  É por vocês, que lutaram comigo e trilham o mesmo caminho que eu encerro meu jejum.  Sei que conto com vocês e vocês contam comigo para continuarmos nossa batalha para que “todos tenham vida e tenham vida em abundância”.


     


    Dom Luiz Flavio Cappio

     
    Read More
  • 20/12/2007

    Info-brief 797 Bischof Cappio nach Entscheidung des Obersten Gerichts im Spital

    Das Oberste Bundesgericht hat am 19.12.2007 die Genehmigung des Beginns der Umleitung des São Francisco bestätigt. Nachdem er diese Entscheidung erfahren hat, ist Bischof Luiz Cappio, der seit 23.1. gegen das Projekt fastet, in Ohnmacht gefallen.


    Frei Klaus Finkam, der Arzt der Dom Cappio betreut, wies den Bischof in das Krankenhaus ein, wo er Infusionen und Medikamente bekam. Heute, 20.12., am Abend wird der Bischof in der Kapelle São Francisco in Sobradinho die Hl. Messe mitfeiern und über seine weiteren Pläne sprechen.


     


    Die Brasilianische Bischofskonferenz teilte gestern mit, dass die Bundesregierung den Gegenvorschlag von Dom Luiz und den sozialen Bewegungen sowie den vermittelnden Vorschlag, die Arbeiten 60 Tage lang einzustellen, abgelehnt hat.


     


    Protest


    Die rund 400 vor dem Obersten Gerichtshof wartenden Personen waren nach der Urteilsverkündung bestürzt. „Die Nachricht hat wie eine Bombe eingeschlagen. Unvorstellbar, dass das Höchstgericht so die Verfassung missachtet hat“, sagte Sidneide Silva de Oliveira von der Koordination der Bewegung der Arbeiter, der lagernden Siedler und Quilombolas.


     


    Kleinbauern, Flussbewohner, Quilombolas, Künstler, Landlose, von Kraftwerken betroffene und Vertreter von sozialen Bewegungen demonstrierten seit 17.12. auf dem Platz Três Poderes in Brasília. Nach der gerichtlichen Entscheidung verbrannten sie vor der Statue der Justizia die Verfassung. Damit protestierten sie gegen die Missachtung der brasilianischen Gesetzgebung hinsichtlich von Umweltfragen durch das Oberste Gericht.


     


    „Die Minister haben vor der Verfassung die Augen zugedrückt und elf Verbänden der Zivilgesellschaft


    das Recht auf Teilnahme am Verfahren verweigert“, sagte Pedro Diamantino, vom Verband der Anwälte der Landarbeiter (AATR) im Bundesstaat Bahia.


     


    Prozess


    Das Oberste Gericht entschied gegen die von der Bundesstaatsanwaltschaft, der Brasilianischen Anwaltskammer (OAB) und Umweltorganisationen eingebrachten Berufung und bestätigten die Umleitung des São Francisco. Die Minister Lúcia Rocha, Ricardo Lewandowski, Joaquim Barbosa, Gilmar Mendes und Ellen Gracie schlossen sich dem Stimmverhalten des Bericht erstattenden Ministers, Carlos Alberto Menezes Direito an, und hielten an der Position von Minister


    Sepúlveda Pertence fest. Pertence, der inzwischen im Ruhestand ist, hat per Gutachten die Anträge abgelehnt, die Einspruch gegen die Vergabe von Genehmigungen ohne Ausarbeitung von Umweltstudien einlegten. Über dieses Gutachten muss noch ein Urteil gefällt werden.


     


    Der Präsident der Brasilianischen Anwaltskammer, Cezar Britto, verteidigte, die vorrangige Behandlung des Verfahrens durch das Oberste Gericht. Ein monatelanges Warten würde irreparable Schäden mit sich bringen, selbst bei einer gegenteiligen Entscheidung.


     


    Gestern hat Minister Menezes Direito auch entschieden, den Spruch des Regionalen Bundesgerichts der 1. Region aufzuheben, der den Stopp des Projekts anordnete, da laut Entscheidung des Obersten Gerichts alle Verfahren bezüglich der Flussumleitung in die Kompetenz des Höchstgerichts fallen.



     


    Indigene Frage


    Die Minister Carmen Lúcia und Lewandowski stimmten wie der Berichterstatter, der bestätigte, dass es keine benachteiligten indigenen Gebiete gebe. Ein anthropologischer Bericht, von der FUNAI in Auftrag gegeben, besagt das Gegenteil. In diesem Bericht wird der Abschluss der Demarkierung der Gebiete der Gemeinschaft Truká vorgeschlagen und durch diese Territorien führt die Nordachse des Projekts. Die Anthropologen kamen nach ihren Untersuchungen zum Ergebnis, dass es sich um traditionelles Land handle, wie die Truká immer bekräftigten. 


     


    Brasília, 20. Dezember 2007


    CIMI – Indianermissionsrat

    Read More
  • 20/12/2007

    Informe n. 797: – Em celebração hoje à noite, Dom Luiz Cappio falará sobre o jejum contra a transposição

    Ontem (19/12), Dom Luiz Cappio desmaiou após receber a notícia de que o Supremo Tribunal Federal (STF) manteve válida a decisão liminar que permitiu o início das obras da transposição do rio São Francisco. O Bispo de Barra (Bahia) estava no 23º dia de jejum em protesto contra o projeto.


    Após o desmaio, o médico que acompanhava o bispo, Frei Klaus Finkam, decidiu levá-lo para o hospital. Hoje à noite (20/12), o bispo deve participar da celebração na Capela São Francisco, em Sobradinho (BA), onde esteve nas últimas semanas. Mesmo internado, ele não ingeriu alimentos, apenas soro intravenoso e os medicamentos. Ele falará sobre a continuidade do jejum ou não durante a celebração.


     


    Ontem à noite (19/12), a Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB) anunciou que o Governo Federal não aceitou os dois primeiros pontos da contra-proposta de Dom Luiz e dos movimentos sociais para que o impasse se resolvesse. O governo também não aceitou a proposta intermediária de suspender a transposição por 60 dias, como foi sugerido.


     


    Protesto 


    A decisão do Supremo foi recebida com indignação pelas cerca de 400 pessoas que acompanharam o julgamento do agravo no lado de fora do STF. “A notícia chegou como uma bomba. A gente não imaginava que o Supremo fosse desrespeitar a Constituição desse jeito.”, declarou Sidneide Silva de Oliveira, da coordenação do Movimento dos Trabalhadores, Assentados Acampados e Quilombolas.


     


    Agricultores, ribeirinhas, quilombolas, artistas, sem-terra, atingidos por barragens e representantes de outros movimentos sociais estavam desde segunda-feira (17), na praça dos Três Poderes, em Brasília, manifestando sua posição contra a transposição. Após a decisão do STF, a Constituição Federal foi queimada em frente à estátua da Justiça, como forma de denunciar o desrespeito à legislação brasileira sobre as questões ambientais violadas pela decisão do Supremo.


     


    “Os ministros fizeram vista-grossa aos artigos constitucionais e excluíram do processo onze associações da sociedade civil alegando que elas não têm legitimidade”, ressaltou Pedro Diamantino, da Associação de Advogados de Trabalhadores Rurais no Estado da Bahia (AATR).


     


    Processo


    O STF decidiu contrariamente ao recurso movido pelo Ministério Público Federal, pela Ordem dos Advogados do Brasil (OAB) e por organizações ambientalistas e manteve a continuidade da transposição das águas do rio São Francisco. Os ministros Carmen Lúcia Rocha, Ricardo Lewandowski, Joaquim Barbosa, Gilmar Mendes e Ellen Gracie acompanharam o voto do relator, ministro Carlos Alberto Menezes Direito, e mantiveram o entendimento ministro aposentado Sepúlveda Pertence. Em dezembro de 2006, Pertence, liminarmente, indeferiu as ações que contestavam a concessão de licença prévia, concedida sem a elaboração do Estudo de Impacto Ambiental (EIA).


     


    O Supremo ainda precisa julgar o mérito desta ação. O presidente da Ordem dos Advogados do Brasil, Cezar Britto, defendeu que o STF priorize o julgamento desta ação, pois, se ela esperar muitos meses, os danos serão irreparáveis, mesmo que a decisão se reverta.   


     


    Ontem, o ministro Menezes Direito também decidiu suspender a decisão do Tribunal Regional Federal 1º Região de paralisar as obras. Isto por que, o Supremo já havia decidido que a competência para julgar as ações que discutam a transposição é exclusiva do STF.


     


    Questão Indígena

    Os ministros Carmen Lúcia e Lewandowski, em seus votos, acompanharam o relator, pois este afirmou que não haverá terras indígenas prejudicadas. Entretanto, um relatório antropológico encomendado pela Fundação Nacional do Índio (Funai), propõe que seja concluído o processo de demarcação das terras do povo Truká, que incluem as áreas onde estão as obras do Eixo Norte da transposição. Segundo os antropólogos, os elementos indicam que a terra é indígena, como sempre foi reivindicada pelos Truká. 

    Read More
Page 981 of 1235